Conozca las principales proyecciones del FMI, el Banco Mundial, el BID y la ONU sobre el avance que tendrá el PIB de la región, así como sus mayores motores y desafíos.

 Por Valora Analitik para Grupo SURA*

Los entes multilaterales proyectan para este año que la situación económica  latinoamericana será mejor que en 2019, en cuanto al crecimiento del producto interno bruto (PIB): el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprecia un crecimiento de 1.6%, el Banco Mundial de 1.8%, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2.1% y la Organización de Naciones Unidas (ONU) de 1.3%.

Esto contrasta con los pronósticos de cierre de 2019 revelados durante enero, a la espera de cifras definitivas en marzo. Por ejemplo, para el FMI la región prácticamente no creció (0.1%), y el Banco Mundial estima que la expansión del PIB fue de 0.8%.

El año anterior se caracterizó por la volatilidad de los mercados e incertidumbre internacional, derivadas de las tensiones políticas y económicas entre China y Estados Unidos. Esto incidió en el precio de materias primas y la fortaleza del dólar frente a la mayoría de las monedas latinoamericanas.

En ese contexto, los entes multilaterales señalan que nuevas tensiones internacionales protagonizadas por Estados Unidos, afectaría el desempeño económico en la región. Una eventual escalada del conflicto entre Estados Unidos y Medio Oriente, que derive en mayores precios del petróleo, ayudaría a economías productoras como Colombia, Brasil y México, pero sus consecuencias en el comercio internacional afectarían el desempeño de otras como Chile y Perú.

De igual manera, la creciente ola de protestas sociales en algunos países latinoamericanos es otro de los aspectos que puede incidir en el desempeño económico de la región este año, al igual que la incertidumbre en torno a las políticas económicas y reformas en curso.

Desde la perspectiva global, hay factores que se deben seguir durante este 2020 para analizar su influencia. “En el mundo hay aún ajustes a la baja. Celebramos la fase uno del acuerdo comercial entre EE. UU. y China, pero todo no está dicho y en noviembre esperamos haya humo blanco respecto a una fase dos, pero seguirán los tire y afloje”, comentó Julián Cárdenas, estratega de ahorro e inversión de Protección.

Visión desde el FMI

Por su parte, el FMI cree que la región crecerá 1,6 %,  impulsada  por una reactivación gradual de la economía mundial y de los precios de materias primas, así como una menor incertidumbre en torno a las políticas económicas.

Por países, sus proyecciones resaltan el ritmo de crecimiento de Panamá (5.5%), República Dominicana (5.2%) y Colombia (3.5%), mientras que el avance será menor en los casos de Brasil (2.2%), México (1.0%) y Chile (0.9%).

“En lo estructural, el crecimiento potencial sigue restringido por la escasez de inversión, el lento aumento de la productividad, un clima poco propicio para los negocios y la baja calidad de la infraestructura y la educación”, señaló a finales de enero Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, al presentar la última actualización de proyecciones económicas para la región.

Lo que espera el Banco Mundial

De otro lado, el Banco Mundial proyecta un crecimiento económico de América Latina y el Caribe de 1,8% en 2020, a medida que se consolide el crecimiento en las economías más grandes y se eleve la demanda interna en toda la región.

En Brasil, se espera que la economía acelere un 2%, apoyado en una mayor confianza de los inversionistas y la flexibilización gradual de condiciones del financiamiento y el mercado laboral. En México, el crecimiento aumentará al 1,2 %, ante una menor incertidumbre normativa que  facilite que las inversiones repunten, mientras que en Argentina la contracción será menor que en 2019, con un -1.3%.

“En vista de que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo probablemente se mantendrá bajo, los responsables de formular políticas deberían aprovechar la oportunidad para encarar reformas estructurales que impulsen un crecimiento de base amplia, factor esencial para reducir la pobreza”, afirmó la vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial, Ceyla Pazarbasioglu.

Los mejores de la región para el Banco Mundial son República Dominicana con un crecimiento del 5 %, Panamá con 4,2 % y Colombia con 3,6 %.

Otras perspectivas

Entre tanto, el BID es más optimista y proyecta un crecimiento económico en Latinoamérica de 2,1% para 2020, liderado por Perú (3.6%), Colombia (3.4%) y Chile (3.2%).

La ONU para América Latina y el Caribe proyecta un crecimiento de 1,3% en 2020, destacando el comportamiento de República Dominicana (4,7 %), Panamá (3,8 %) y Colombia (3,5 %).

No obstante, la ONU cree que los habitantes de varios países de América Latina verán estancados o disminuidos sus ingresos durante 2020. “Para este año existe la esperanza de un repunte, pero los riesgos bajistas y las vulnerabilidades siguen siendo muy significativos”, dijo Richard Kozul-Wright, jefe de Estrategias de Globalización y desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

Proyecciones sobre la inflación

Hay un relativo consenso entre los entes multilaterales de que la inflación está controlada en la mayoría de las economías de la región, sin olvidar los casos extremos de Argentina y Venezuela, donde el indicador aumenta desproporcionadamente. En particular, la ONU ve una inflación argentina de 44.2 % en 2020 y el FMI cree que será de 51%.

Para el resto de las economías de la región, las proyecciones de inflación son moderadas, pero sí hay riesgos, como una depreciación constante de las monedas latinas frente al dólar.

Esta depreciación se podría presentar si se estanca el acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. De igual manera, si persisten las tensiones entre el Medio Oriente y los estadounidenses, el dólar podría ganar fortaleza rente a las monedas emergentes.

El desempeño de los precios de las materias primas son otra de las amenazas, puesto que un incremento de estos podría traer consigo mayor inflación hacia los distintos países latinoamericanos.

En resumen, un contexto internacional más favorable contribuye a que el crecimiento económico de América Latina durante 2020 sea mucho mejor al registrado en 2019. Pero si las tensiones internacionales continúan y la ola de protestas sociales se agudiza en países como Chile y Colombia, es probable que la economía se vea afectada.

El auge de protestas sociales puede hacer que los países no sean capaces de implementar reformas necesarias para cumplir sus metas fiscales o que se tomen medidas de corte populista que incrementen los gastos de los gobiernos, lo que no es nada favorable para las calificaciones soberanas.

*Este artículo es elaborado por el equipo de Valora Analitik para Grupo SURA. Su contenido es de carácter periodístico y no compromete posturas o recomendaciones específicas de nuestra Organización.