Las previsiones de entidades multilaterales y calificadoras para las economías latinoamericanas en 2021 y 2022 son más cautelosas tras el impacto del Covid-19.

 Por Valora Analitik para Grupo SURA*

Aunque la economía mundial está creciendo de nuevo tras una contracción del 4,3 % en 2020, según cifras del Banco Mundial, la pandemia de Covid-19 ha marcado un antes y un después para las proyecciones económicas globales en la década de 2020.

Debido a la coyuntura, América Latina es una de las regiones más afectadas por la emergencia sanitaria. Su vulnerabilidad frente a los impactos económicos derivados es mayor al contar con economías en vía de desarrollo, altamente dependientes de materias primas en sus estructuras productivas. Por ello, las principales prioridades gubernamentales a corto y mediano plazo se centran en el control de la propagación del Covid-19 y la garantía de una distribución rápida y amplia de las vacunas.

No obstante, entidades multilaterales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) que han lanzado en enero y febrero de 2021 sus primeras proyecciones económicas para el año, han explicado que, para apoyar la recuperación, los países latinoamericanos también tendrán que facilitar un ciclo de reinversión destinado a lograr un crecimiento sostenible que dependa menos de la deuda pública y que ayude a contribuir en su mejora.  

 

Banco Mundial espera repunte gradual 

El Banco Mundial espera que la actividad económica regional crezca un 3,7% en 2021, dato que mejora desde su pronóstico previo de un 2,8% de crecimiento, pero que, como explica, aún no será lo suficientemente fuerte para cambiar el escenario que deja la pandemia en los países latinoamericanos.

En este sentido, para el Banco Mundial destacan los repuntes de países como Perú, que se espera sea una de las economías más destacadas de la región este año y acabe con un crecimiento del 7,6 %, Panamá con un 5,1% y Chile que repuntará un 4,2 %.

Otro país con un alza considerable, a pesar de su complicada realidad económica y su relación de deuda, será Argentina, el cual se proyecta crezca un 4,9 % en 2021 dada la flexibilización de las medidas de mitigación de la pandemia y la disminución de la incertidumbre en torno a la reestructuración de la deuda respaldarán el consumo y la inversión privado.

En los casos de Perú y Argentina, las alzas se explican en parte por las caídas pronunciadas estimadas en su PIB en 2020 (-12% y -10,6%, respectivamente). Lo que evidencia un escenario de recuperación, más no crecimiento neto desde las cifras prepandemia.

Una estimación del 4,9% también tendrá Colombia, condicionado a que tenga un adecuado margen de maniobra para atender la emergencia sanitaria, controle los altos índices de deuda pública y otorgue herramientas al sector privado para mejorar las oportunidades de empleabilidad.

Entre las principales economías de la región seguirían México con un 3,7% de aumento de su PIB, proyección que se basa en una mejora de las exportaciones a medida que repunta la economía estadounidense y la incertidumbre comercial se disipa. Brasil, por su parte con un 3%, tendrá uno de los crecimientos más moderados, soportado por el aumento de la confianza de los consumidores y las condiciones crediticias benignas que se espera respalden un repunte del consumo y la inversión privados.

Para Antonia Mendoza, experta en macroeconomía y comercio internacional del Tecnológico de Monterrey en México, estas proyecciones son coherentes “con un repunte que se espera sea moderado y que llega en un contexto justo después de una década de crecimiento lento en general para América Latina”.

Además, agregó que esto se acentúa por empleo formal, horas trabajadas e ingresos laborales que han disminuido marcadamente. Las mujeres y los jóvenes, que tienen un alto nivel de participación en los sectores más perturbados por la pandemia como hoteles, restaurantes y servicios personales, se han visto afectados de manera desproporcionada por la pérdida de empleos, al igual que los hogares de bajos ingresos.


Visión del FMI

El FMI si bien da una proyección de crecimiento para América Latina de 4,1% en su más reciente actualización para febrero, la cual es superior a la del Banco Mundial, la redujo de un 4,6% previo, coincidiendo en una recuperación más moderada.

Para esta entidad multilateral, los riesgos que pueden poner en peligro esa mejora de las proyecciones son un recrudecimiento de los casos por coronavirus y un retraso en los programas de vacunación.

Del mismo modo, para el FMI, el país con mejor perspectiva es Perú con una estimación de crecimiento del 9% en 2021, mientras que el más moderado entre las principales economías de la región será Brasil, con una previsión del 3,6% este año.

“Los costos sociales y humanos de la pandemia han sido enormes, y hacen que se cierna una gran sombra este pronóstico. Se estima que más de 17 millones de personas han entrado en una situación de pobreza. El empleo permanece por debajo de los niveles previos a la crisis y es probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países. Más de 18 millones de personas han sido infectadas, y la cifra de muertos asciende a medio millón en la región”, agregó el FMI en su análisis regional.

Para Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo, uno de los principales centros de pensamiento macroeconómico en América Latina, es muy importante prestar atención al costo que, en el caso de Colombia, por ejemplo, puedan traer nuevas medidas restrictivas impuestas para evitar un mayor número de contagios por Covid-19.

Según Mejía, se estaría hablando de “pérdidas entre $8,3 billones y $12,5 billones, equivalente a entre 0,8 % y 1,2 %del PIB”.

Por ello, son claves las acciones de los gobiernos para contener las nuevas infecciones, la imposición de nuevos confinamientos y agilizar la compra de vacunas que puedan permitir continúe la senda de recuperación. En ello coinciden gremios como la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) en Colombia, el cual llamó la atención sobre las restricciones implementadas en enero en las principales ciudades del país por las cuales calificaron enero como un mes “totalmente perdido para la reactivación económica”. 

¿Qué dicen las calificadoras?

Bajo este panorama y los riesgos que representa una mayor deuda pública con el objetivo de atender las necesidades primarias causadas por la pandemia para los gobiernos de varias economías de la región, las principales calificadoras del mundo han emitido algunas recomendaciones al respecto e, incluso, cambios de calificación de riesgo. 

Una de ellas correspondió a Fitch Ratings con Panamá, país al que rebajó en febrero su calificación de riesgo, de BBB a BBB-, con perspectiva negativa. Esto debido a un severo debilitamiento de las finanzas públicas que se explica por la perturbación económica derivada de la pandemia, la reducción de ingresos y la contracción histórica del PIB que suponen un aumento sustancial de la deuda del país centroamericano. A su vez, la perspectiva negativa da cuenta de que los riesgos para la trayectoria de la deuda pública de Panamá se mantienen.

Otro país en el radar de Fitch es México, el cual mantiene una nota de BBB-, con perspectiva estable, pero que está en constante monitoreo en cuanto al desempeño de su economía y las finanzas públicas, como principal factor de riesgo como en la mayoría de los países de la región.

Para Javier Azcárraga, analista de Renta Fija de la Universidad Anáhuac, a pesar de la perspectiva estable de México, “sí hay riesgo de que se baje todavía el grado de inversión de nuestro país. El segundo semestre será clave para ello, quizá no es una amenaza próxima para los siguientes meses, pero sí para final de año".

En el lado positivo, uno de los mejores valorados para Fitch es Chile, gracias a su proactividad en el manejo del programa de vacunación y el importante repunte esperado de la economía local, por encima del promedio regional (4,5 % para Chile, mientras que Latinoamérica estaría en torno al 4,1% para Fitch). Para Richard Francis, analista soberano de Fitch Ratings para varios países de la región, Chile también se verá favorecido por el auge en los precios de las materias primas, lo que impulsará su crecimiento. En este sentido, bajo esta dinámica, el país transandino se proyecta como el primero en la región que recuperaría unos márgenes de crecimiento económico sólidos y estables, similares a los que tenía previo a la crisis por Covid-19.

Misma proyección favorable tiene Perú para Fitch, gracias a cuarentenas más calibradas en puntos clave de transmisión que ha permitido que sectores primarios y claves para su economía como la minería, pesca, agricultura, silvicultura, funcionen en general.

“La respuesta política amplia para apoyar a los hogares y las empresas, y así evitar un daño más grave al mercado laboral, en particular en Lima y otras áreas urbanas, es más pronunciada esta vez”, agregó esta calificadora en un análisis reciente.

Un bajo riesgo presenta también Uruguay a pesar de encontrarse en el escalón mínimo del grado inversor de Fitch. Para la calificadora, no obstante, no hay muchos riesgos al alza y en contraparte hay varios riesgos a la baja. Sin embargo, estará sujeto a el ritmo de distribución de vacunas, los sistemas de salud y los esfuerzos gubernamentales para que déficits y deuda vuelvan a una senda más sostenible y descendente.

Para Colombia, por su parte, Moody’s Investors Service ha llamado la atención sobre la regla fiscal y la reforma tributaria. Renzo Merino, analista de calificaciones para Colombia de Moody´s, explicó que la calificación de Colombia será revisada a finales de 2021 o inicios de 2022, esperando cómo se desenvuelven la economía y las cuentas fiscales.

En este sentido, explicó que Moody’s no solo mira la deuda sobre PIB, también cobra relevancia el comportamiento de la economía, el perfil institucional y de gobernanza de los países. Para algunos es más fácil sostener las cargas de deuda más altas, por lo que esto es uno de los motivos para que esta calificadora fuera más cautelosa en la toma de decisiones crediticias.

Si bien la agencia calificadora destaca el hecho de que hay un leve repunte en las proyecciones de crecimiento económico para 2021, se mantienen presiones sociales que dificultan la capacidad de maniobra de los gobiernos por restaurar el espacio fiscal. De hecho, también advierte sobre los riesgos de algunas políticas ‘populistas’ de proponer planes económicos poco convenientes, que podrían agregarle un riesgo al soporte fiscal que ya cargan los países de la región. Por otra parte, hace la salvedad sobre que los déficits fiscales en América Latina se reducirán “a medida que los gobiernos empiecen a retirar gradualmente algunas de las medidas adoptadas para combatir los efectos económicos de la pandemia”.

S&P Global Ratings ha entregado un panorama más general y explicó sobre el comportamiento económico de los países de América Latina que el trabajo de la región será todavía más complejo y su recuperación será difícil, incluyendo grandes economías como Brasil, México y Argentina.

Ello se evidencia en que la calificación crediticia promedio de los soberanos latinoamericanos se ha deteriorado durante el último año entre ‘BB’ y ‘BB-‘. Por tanto, está atento a variables que podrían ser un respiro para los países de la región: déficits de cuenta corriente pequeños y manejables, tipos de cambio flexibles, remesas en crecimiento, estabilidad monetaria, inflación baja, política monetaria anticíclica y un sistema financiero resiliente.

De ahí que esta calificadora hiciera un llamado sobre la importancia de que las economías en la región cuenten con planes de ajuste fiscal claves, así como reformas que, dependiendo de la situación en cada nación, garanticen en la mayor medida la recuperación y crecimiento previo a la emergencia ocasionada por el coronavirus.

*Este artículo es elaborado por el equipo de Valora Analitik para Grupo SURA. Su contenido es de carácter periodístico y no compromete posturas o recomendaciones específicas de nuestra Organización.