Tras un año de empezar con fuerza medidas de apoyo a micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme) en Latinoamérica para contrarrestar los efectos de cuarentenas por Covid-19, la internacionalización y fortalecimiento de nuevas capacidades se han convertido en sus principales herramientas para salir adelante.

Por Valora Analitik para Grupo SURA*

Según información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), tras estallar la crisis por Covid-19 hace un año, cerca de cuatro millones de pymes en Latinoamérica se vieron amenazadas por los impactos iniciales de la pandemia. Tras este periodo, si bien la situación es de alerta para una mayoría debido a los nuevos picos y retraso en vacunaciones, las medidas de apoyo, su reinvención en capacidades y la posibilidad de internacionalización se han convertido en soportes claves de cara al presente y futuro.

Esto pues los gobiernos de la mayoría de los países latinoamericanos han optado por medidas para ayudar al sector pyme ya que representa poco más del 60% de los empleos formales de la región, según la Cepal. De hecho, en países como Colombia (donde hay más de 2.5 millones, según datos de Confecámaras) este tipo de compañías representa más del 70 % del empleo formal del país.

Incluso desde el sector privado se han consolidado iniciativas de valor con el propósito de ayudar y fortalecer a las pymes latinoamericanas. Es el caso de Empresas SURA, mediante la cual se han potenciado fortalezas e identificado oportunidades para cerca de 150.000 compañías de este tipo en la región, permitiéndoles alcanzar y sostener su relevancia en el mercado. ​​​

Así lo explicó Andrés Rave, Director regional de Soluciones para Empresas en SURA, quien destacó que Empresas SURA no surgió con motivo de la pandemia, pero con esta han podido “identificar la realidad de las empresas en varios países, sus entornos y medidas asociadas a factores claves de vulnerabilidad y competitividad. Esto permite que puedan desarrollar capacidades para resolver problemas con mejores herramientas”.

En ese sentido, Empresas SURA posee verticales de trabajo para pyme en áreas como talento humano, mercados y modelos operativos, gestión financiera, transformación digital, temas legales e internacionalización, las cuales “deben integrarse de una manera efectiva en el contexto actual para superar la crisis y emerger en un mundo cada vez más globalizado y competitivo. En ello hemos visto experiencias muy interesantes en medio de la pandemia y que cada vez observamos con mayor interés por parte de empresas de este tipo”.

En ello coincide Matilde Mendieta, experta en Economía y Finanzas Empresariales de la Universidad Iberoamericana de México, quien explicó que “para las naciones de la región es fundamental proteger las pymes, no solo para cuidar la economía, sino porque son los mayores empleadores en términos porcentuales históricos. Su aporte es invaluable en este sentido y por ello es clave también que se adapten a las nuevas dinámicas y fortalezcan sus capacidades de internacionalización y comercio exterior que ha sido su principal talón de Aquiles”.

“Más del 95 % de las empresas de Latinoamérica pertenecen a este sector. Tiene relevancia especial protegerlas porque son las principales generadoras del empleo en la región y al final esto se trata es de proteger el tejido empresarial”, agregó Rave.

Impacto de medidas de apoyo en Latinoamérica

Las iniciativas para ayudar a las pymes en varios países latinoamericanos han ido por el mismo camino: liquidez, empleo, apoyo a la producción y financiamiento.  Estos cuatro verticales estratégicos han tenido desarrollos diferentes y con evoluciones en cada país.

“Es necesario que esto crezca para preservar la mayor cantidad de plazas de trabajo, que es la única forma de lograr esa paz social", indicó al respecto Julio De La Lastra, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada de Panamá, uno de los países con cuarentenas más extendidas en Latinoamérica.

Liquidez y empleo

De acuerdo con la Cepal, se ha incentivado de manera general en la región mantener la liquidez de pymes en el corto plazo, incluyendo la postergación de pagos de servicios básicos, cargas tributarias, contribuciones patronales y obligaciones crediticias.

En esto resalta el plan de moratoria de Argentina que promueve la regularización de deudas de las pymes, incluyendo la condonación de multas y sanciones por obligaciones vencidas; el establecimiento de condiciones excepcionales para el trámite de deudas del sistema impositivo de las mipymes en Brasil; y la devolución del crédito fiscal IVA acumulado entre enero y mayo para pymes que han registrado caídas de un 30% en sus ventas en Chile.

En el ámbito de los aportes patronales, se otorgaron reducciones temporales (Argentina y Costa Rica), facilidades de pago (Ecuador) y, en algunos casos, exenciones para sectores relacionados con servicios de alojamiento, turismo y eventos (Colombia y Uruguay). Por otro lado, países como Argentina y Colombia se enfocaron también en el congelamiento de alquileres y la suspensión de desalojo para aliviar los costos de arrendamiento de inmuebles, tanto por aquellos con destino habitacional en Argentina, como por los de uso comercial en Colombia. 

En cuanto a la protección del mercado laboral, las medidas han contemplado el pago por parte del Estado de una parte de los salarios y aportes patronales, normas para limitar los despidos, así como la flexibilización en los términos contractuales (reducciones de jornada o suspensión de contratos).

En ello destacan los subsidios otorgados a las empresas para el pago de la nómina, los cuales van de la mano con la modificación de las normas de contratación. En Brasil y Chile, el valor del subsidio se calcula de forma proporcional a la reducción o suspensión de la jornada laboral con cargo a las prestaciones del seguro de desempleo. En otros casos, los aportes asignados se relacionan con la caída de ingresos o ventas de las empresas afectadas que solicitan el apoyo, como el salario complementario de Argentina y el aporte del 40% del salario mínimo en Colombia.

Apoyo la producción y financiamiento

Respecto al apoyo a la producción, destaca el fomento a los bienes y servicios con medidas que consideran especialmente el respaldo al emprendimiento y la innovación en soluciones para enfrentar la pandemia, así como acciones para impulsar la reactivación de actividades productivas (protocolos de bioseguridad, plataformas de venta en línea, entre otras). Se incluye también la simplificación de trámites.

En este sentido, Argentina, Costa Rica, Ecuador y Panamá destacaron con sistemas de registro de las mipymes como un instrumento para estimular el acceso a las medidas de apoyo para enfrentar la crisis. Respecto a los incentivos y desarrollos digitales se ha buscado su uso para promover el comercio local, brindar información de mercado y vincular a los pequeños negocios con consumidores y socios estratégicos en el contexto de la emergencia. Las plataformas “Compra lo pequeño” de Brasil, “Yo me quedo en mi negocio” de Colombia, “Juntos Ecuador” de Ecuador, y “Mercado Solidario” de México constituyen ejemplos de estas medidas.

El uso de estas plataformas facilitó la inserción de las mipymes en el mercado durante la pandemia, promoviendo la presencia en web, la creación de portafolios de productos y servicios y la generación de espacios comunes de interacción con clientes y con otras empresas en calidad de proveedores, claves también para su incursión y desarrollo en los mercados internacionales.

El acceso a crédito ha incluido, por su parte, la creación de nuevos programas y la mejora de programas existentes, con respecto a los montos de los créditos, requisitos de acceso, ampliación de plazos de pago, etc. Se incluyen tanto líneas de crédito especiales como fondos de garantía.

En varios países, el despliegue de líneas especiales de crédito estuvo acompañado de una importante inyección de recursos para ampliar la tasa de cobertura de las garantías públicas.

Algunos casos fueron los de Argentina con el Fondo de Afectación Específica (FAE), dentro del Fondo de Garantías Argentino (FOGAR); Chile con el Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE); Costa Rica con el Fondo de Avales y Garantías del Fondo Nacional de Desarrollo (FONADE); Colombia con el Programa Especial de Garantías del Fondo Nacional de Garantías (FNG) y Uruguay a través del Sistema Nacional de Garantías (SIGa), entre otros en la región.

Al respecto, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, también ha explicado que de manera menos extendida se han dado algunos alivios tributarios con el fin de mitigar el impacto en sus obligaciones. “Sin embargo, gremios empresariales siguen resaltando que tras un año de pandemia las medidas adoptadas, si bien son positivas, todavía son insuficientes para sobrevivir a la coyuntura. Son necesarios también incentivos para la exportación y apertura al comercio internacional”, concluyó.

*Este artículo es elaborado por el equipo de Valora Analitik para Grupo SURA. Su contenido es de carácter periodístico y no compromete posturas o recomendaciones específicas de nuestra Organización.