Latinoamérica tiene un alto potencial de crecimiento en emisiones sostenibles, al ser una de las regiones del mundo con mayores retos en cambio climático. Esto genera un mayor interés para inversionistas globales.

Por Valora Analitik para Grupo SURA*

La preocupación por hacer frente al cambio climático ha llevado a las naciones y empresas en todo el mundo a tomar medidas en distintos ámbitos como la limitación de materiales contaminantes, la siembra de árboles o el ahorro de recursos naturales como el agua. Pero más allá de esto, también desde las inversiones a través del auge creciente y mayor interés por la emisión de instrumentos como bonos verdes, sociales y sostenibles.  

Los bonos verdes son un tipo de deuda emitida por instituciones públicas o privadas que, a diferencia de otros instrumentos de crédito, se comprometen específicamente para la financiación o refinanciación de proyectos verdes, es decir, sostenibles y socialmente responsables en áreas tan diversas como las energías renovables, la eficiencia energética, el transporte limpio o la gestión responsable de los residuos, entre otros. Por su parte, los bonos sociales se dedican a proyectos destinados a mejorar el bienestar de comunidades, mientras que los bonos de sostenibilidad combinan tanto inversiones en proyectos sociales como ambientales.

Para profundizar en este ámbito, entidades financieras y fondos de inversión son actores claves en regiones como América Latina,  lo que hace que se tenga un gran potencial de crecimiento en este rubro pues sus cifras son aún menores.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las emisiones sostenibles representan en la región menos del 1% del mercado global de bonos corporativos. Así mismo, de los USD 255,000 millones en bonos verdes que se emitieron en promedio en años recientes en el mundo, solo el 5% (USD 12,750 millones) pertenece a América Latina, lo que evidencia su gran oportunidad de desarrollo.

Además, la región es una de las más vulnerables al cambio climático, lo que favorece el interés en invertir y desarrollar estrategias en este sentido con el compromiso de diferentes organizaciones por fomentar más proyectos que sean sostenibles.

El jefe de operaciones del BID en Colombia, Ramiro López, considera que Latinoamérica debe avanzar hacia una regulación que dinamice más este tipo de emisiones que son “fundamentales” para el desarrollo de las sociedades actuales.

“Este mercado es muy importante y con un potencial enorme porque los bonos verdes y sostenibles tienen la posibilidad de mitigar el impacto del cambio climático y cuidar el ambiente. El BID apoya el mercado de bonos verdes en la región para que haya más emisiones de este tipo”, dijo López.

En este sentido, la entidad multilateral a través del BID Invest se ha convertido en uno de los principales impulsores para dar forma al mercado temático de bonos, alentando la participación del sector privado y atrayendo inversores institucionales a esta clase de activos. Un objetivo clave es desarrollar un instrumento robusto desde la perspectiva del inversor, mejorar la integridad del producto y mitigar el daño potencial a la reputación. En 2019, el BID participó en el 20% de las emisiones sostenibles que se realizaron en América Latina y este año proyecta superar esa participación.

López indicó que aún se requiere trabajar en mejorar proyectos estructurados con foco en emisiones sostenibles, ya que los gobiernos pueden poseer los recursos financieros para impulsar programas de este tipo, pero no hay suficientes entidades que estructuren y presenten de manera adecuada estas iniciativas, por lo que en ello ve un gran punto de mejora.

Para su desarrollo, también es necesario que más compañías e inversores institucionales se conjuguen en su expansión pues como se ha demostrado recientemente con operaciones en mercados latinoamericanos como Chile, Colombia o México, estas suelen ser sobredemandadas. “Así, los actores que no evolucionen en ello van a tener más complicaciones en el futuro cercano para buscar financiación o emitir acciones”, dijo Susana Villa, experta en mercados de capitales de la Universidad Pontificia Bolivariana de Colombia.

Casos de éxito en la región

La primera emisión sostenible de América Latina y el Caribe se dio en el mercado en 2014 con Energía Eólica de Perú que financió la construcción de dos parques eólicos por USD 204 millones en bonos verdes. Desde entonces, Brasil se ha posicionado como el líder regional al tener más del 40% de las emisiones según cifras de Initiative Climate Bonds.

A pesar de consolidarse como uno de los mercados emergentes en el mundo con mayor desarrollo por emisiones sostenibles (está entre los 10 países más activos), el mercado brasileño está dominado por pocos emisores privados: Klabin (por sí solo ha emitido bonos verdes por más de USD 1,000 millones), Suzano Papel e Celulose, Rio Energy y Potami Energia.

Las empresas han dominado el mercado de bonos verdes latinoamericano desde 2014 con una participación del 56%, seguidas por los bancos de desarrollo con el 24%. Las empresas pertenecen principalmente a sectores como infraestructura, energía y servicios, productos forestales y papel, mayormente interesados en los temas ambientales.

Tras Brasil, resaltan Chile y México con el 25% y el 14% de emisiones, respectivamente. Chile impulsó su participación tras emitir Bonos Climáticos Certificados; esta transacción fue desarrollada por el Gobierno en dos operaciones: USD 1,400 millones en junio de 2019 y EUR 861 millones en julio del mismo año, siendo el primer gobierno latinoamericano en incursionar en instrumentos de deuda sostenibles.Además de Chile, los gobiernos de Colombia, México y Perú han anunciado su interés en emitir bonos verdes soberanos, lo que daría un soporte estratégico a la región de materializarse.

Por su parte, en México la participación es más diversificada entre empresas no financieras, sector gobierno y bancos de desarrollo. Allí, el precursor fue Nacional Financiera (Nafin), institución de banca de desarrollo que promueve, entre otras cosas, el acceso de las pequeñas y medianas empresas a los servicios financieros, con el propósito de impulsar la creación de proyectos sustentables y estratégicos.

En el caso de Colombia, las emisiones de bonos verdes han alcanzado cerca de COP 1.5 billones con demandas que han superado 2.4 veces el monto adjudicado. El 73% han sido emisiones del sector financiero y el restante del sector no financiero, destacando entidades y organizaciones como Bancóldex, Bancolombia, Findeter, Banco de Bogotá e ISA.

Bancolombia, inversión estratégica del Grupo SURA, ha sido actor estratégico del tema en la región con su emisión por COP 657,000 millones, adquirida por el BID Invest a un plazo a cinco años, además de varias operaciones previas con entidades como la Corporación Financiera Internacional. Esto lo ubica como uno de los bancos más activos en colocaciones sostenibles en el país desde 2016.

Así mismo, en Centroamérica, Bancolombia es referente a través de su filial Banistmo en Panamá, la cual concluyó este año su segunda emisión de bonos ordinarios por USD 400 millones con un plazo de siete años; esta operación recibió demandas por cinco veces sobre el monto ofertado y el interés de cerca de 120 inversionistas de Estados Unidos, Inglaterra, la Unión Europea y Asia. También impulsaron el primer bono social de género en América Latina y el Caribe por USD 50 millones en 2019.

“En su compromiso permanente con el crecimiento económico sostenible de los territorios en que hace presencia Bancolombia. Nosotros reconocemos en este tipo de instrumentos financieros y otras fuentes de fondeo sostenible, un modo de seguir invirtiendo en sectores y proyectos que promuevan no solo buenos negocios sino, además, negocios que generen beneficios para la sociedad”, dijo Mauricio Rosillo, vicepresidente corporativo de Bancolombia.

El hecho de que las emisiones sostenibles realizadas en Colombia hayan sido todas sobredemandadas muestra el apetito de los inversionistas internacionales por este tipo de productos.“Los inversionistas demandan cada vez más estos valores y enfocan sus portafolios en este tipo de emisiones”, agregó Rosillo.

Más visiones sobre el impacto de la sostenibilidad en inversiones

Adicional al tema de emisiones sostenibles, como tal la sinergia entre las inversiones y el medio ambiente ha crecido y ya es un tema ineludible para grandes compañías y fondos de inversión en el mundo, sobre todo en la actual coyuntura por la Covid-19.

Jorge Mario Velásquez, CEO de Grupo Argos, inversión de portafolio de Grupo SURA, explicó que, al hacer inversión en sostenibilidad, se logran tres cosas: primero, ahorro en costos relacionados con el uso de energía, lo cual impacta en el balance de la compañía. Segundo, facilidad de acceso a recursos, ya que las empresas sostenibles reciben en muchas entidades multilaterales descuentos en la tasa de interés de sus créditos y, por último, son atractivas para los inversionistas, como ha pasado con sus apariciones consecutivas en el índice de inversiones sostenibles de Dow Jones (DJSI).

En tanto, Gonzalo Rengifo, Gerente Regional de Iberia y Latinoamérica de Pictet AM, un fondo suizo independiente que gestiona recursos de terceros, manifestó que desde hace 31 años fueron los primeros en buscar inversiones sostenibles. Además, explicó que no solo se fijan en empresas que son amigables con el ambiente, sino que también cuentan con un índice de sostenibilidad de países, ya que también invierten en deuda pública.

“El índice de sostenibilidad no puede aplicar solo para las empresas, sino que también tiene que aplicarse a los gobiernos, porque los gobiernos no están solo para regular, sino también para que cumplan con las regulaciones”, agregó Rengifo.

El impacto del tema se ve, según explica Fiona Reynolds, CEO de los Principios de Inversión Responsable (PRI), en que las inversiones sostenibles han aumentado notablemente pues estos activos crecen a una tasa anual compuesta de 11.9%. Es posible ver cómo las compañías que incorporan criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ASG) a sus agendas reducen riesgos y logran mayores retornos, volviéndose atractivas para la llegada de capitales extranjeros.

“Nunca se ha visto a los inversores tan activos como ahora, en asuntos climáticos, de capital o derechos humanos, como, por ejemplo, lo importante que es ahora asegurar el cuidado de empleados en medio de la pandemia. Todos estos temas los están mirando los inversores globales y por ello temas como las emisiones sostenibles son claves”, afirmó Reynolds.

Diego Mora, director general de Blackrock en Colombia y Latinoamérica, explicó que estos conceptos ayudan a los inversionistas a obtener mejores resultados en el largo plazo y desde la generación de valor, pues parten de hipótesis importantes como los riesgos climáticos y variables de sostenibilidad, los cuales ya se clasifican como riesgo financiero y por ello adquieren cada vez mayor importancia. “Es el comienzo de un cambio tectónico de cómo los inversionistas invierten”, puntualizó.

Bajo este panorama, la tendencia hacia emisiones sostenibles seguirá aumentando durante los próximos años en toda Latinoamérica pues su mercado es aún pequeño en proporción con sus capacidades, para lo que es necesario avanzar en temas regulatorios, así como proyectos elaborados que puedan ser financiados con brevedad.Así, el BID cree que la región debe incrementar su participación anual en las emisiones sostenibles de América Latina, por lo menos, del 5% actual a un 10% en el corto plazo.

*Este artículo es elaborado por el equipo de Valora Analitik para Grupo SURA. Su contenido es de carácter periodístico y no compromete posturas o recomendaciones específicas de nuestra Organización.