​ ​​​ La educación es un elemento esencial en el desarrollo de las naciones. En este sentido, formularse las preguntas correctas le permite a la sociedad, por una parte, formar a ciudadanos conocedores de su entorno y, por otra, brindarle herramientas que le permitirán a las instituciones desarrollar procesos educativos teniendo en cuenta los contextos políticos, sociales y culturales.  En SURA entendemos la educación como un eje estructural dentro de cualquier proceso de transformación que permite desarrollar capacidades para dar respuesta a las exigencias de la sociedad y de los mercados en términos de conocimiento, competencias y habilidades. En la Cumbre Líderes por la Educación , organizada por Semana Educación , que este año llegó a su tercera edición, líderes del sector educativo se encontraron para hablar de la evaluación docente, la virtualidad en los procesos de enseñanza, la atención a la primera infancia y el rol de la empresa en el fortalecimiento de la calidad educativa.  Luz Marina Velásquez , Directora Ejecutiva de la Fundación SURA y Gerente de Responsabilidad Corporativa de Grupo SURA, participó en el panel "Sinergias que construyen la educación del Siglo XXI" , junto con representantes de otras empresas del país. En este espacio debatieron sobre el compromiso del sector privado en la mejora de la calidad de la educación en Colombia y la importancia de construir sinergias que aporten al fortalecimiento de los procesos educativos. Estas fueron algunas de sus respuestas: ¿Cuál ha sido el mejor aporte de su organización a la educación del país? Ser parte y sumar a iniciativas que inciden en la política pública para fortalecer la calidad de la educación en Colombia. Destacamos la creación de entidades como Empresarios por la Educación, Dividendo por Colombia, Parque Explora, y de iniciativas que impactan la escuela directamente como Rectores Líderes Transformadores, Félix y Susana (educación para la sana convivencia), Sabiduría Ancestral Indígena (etnoeducación), Bilingüismo para la Competitividad, por nombrar unas. ¿Qué es lo mejor que puede aportar el sector privado y solidario para el logro de una educación de calidad para todos? El mayor aporte no está dado en el número de entidades o iniciativas o los recursos entregados, sino en la voluntad de ser parte de la solución, proponiendo y participando activamente.  La empresa privada tiene preguntas que deben ser respondidas por un talento humano bien formado, de ahí que el conocimiento que puede entregar el sector empresarial a la calidad de educación da rutas para una oferta educativa con pertinencia. Y se requiere un dialogo constante.  Y el sector solidario, por su parte, tiene la capacidad de ser un cohesionador de esfuerzos. Ambos inciden en procesos de trasformación y tienen la capacidad de dar continuidad. Desde su trabajo, ¿qué aprendizajes puede compartir para el logro de sinergias que permitan tener un impacto más eficiente y potente? (tener en cuenta sinergias con sector público, privado, academia, comunidades, entre otros) Un aprendizaje que trae consigo retos es la de pasar del dicho al hecho. Hablamos mucho de la necesidad de sumarnos, articularnos, aliarnos y, a la hora de la verdad, nos vamos dividiendo y se dificulta ese anhelo de articularnos. La articulación es una palabra muy utilizada en estos contextos, y más ahora, sin embargo, creemos que implica que todos estemos en una misma bolsa, tal vez lo que requerimos es plegarnos a aquellas iniciativas que han demostrado ser exitosas y expandirlas para que la cobertura de aquello que es bueno sea mayor. Pero, a veces, estamos creando programas y cada nueva iniciativa exige financiación, y los recursos se agotan. ¿Será que menos es más? Menos programas, pero con impacto y cobertura lograremos más. Un aprendizaje que creo importante es escuchar a los docentes, a los estudiantes y a los padres de familia. Muchos programas nacen desde escritorios y complejizan la vida de la escuela, no generan soluciones ni dignifican, y terminamos cargando a la escuela de muchas iniciativas y pocos resultados. La educación es el factor que impulsa la competitividad y la sostenibilidad. Discutir sobre sus retos y oportunidades permite construir nuevas visiones sobre los actuales proyectos, sus impactos, además de sus posibilidades de transformación y fortalecimiento. Asimismo, da cuenta del potencial del trabajo articulado entre los gobiernos, el sector público, el sector privado y la ciudadanía en el desarrollo de la calidad educativa de cualquier nación. ​