​​
La alianza entre el MAMM y SURA durante la exposición "De lo espiritual en el arte. Obertura", la cual se desarrolló entre el 14 de julio hasta el 11 de septiembre, es una muestra del compromiso consciente con el fomento de las artes, las letras y el conocimiento en los procesos culturales a través de la crítica y la discusión.
Las obras, talleres, actividades y seminarios de esta Exposición permitieron el diálogo diverso sobre las culturas de Colombia. Es el caso del seminario "El texto y la imagen: espiritualidades afro e indígena en Colombia", realizado el martes 23 de agosto en el Museo de Arte Moderno de Medellín.
Para Hugo Jamioy, artista indígena del pueblo Camëntsá y uno de los ponentes del seminario, este es "un espacio propicio para reencontrarnos entre esta gran diversidad. Ofertar este tipo de palabras e imágenes hace que por un momento nos dediquemos a pensarnos y a sentirnos desde las diversas culturas que habitan este país. Llamarnos mutuamente a hablar sobre quiénes somos, qué hacemos y para dónde vamos".
Fue un diálogo polifónico, donde se recorrió Colombia desde su espiritualidad. Weilder Guerra, antropólogo Wayúu, habló sobre esta comunidad, congregada en la Guajira, desde sus interpretaciones sobre el territorio y los grafismos, los cuales han sido "fundamentales para el desarrollo de su personalidad y tradiciones. Son marcadores históricos que nos muestran lo que los hace tangibles y permanentes", afirmó.
Para Guerra es importante dar a conocer el arte del tejido, llamado walekerú, como una fuente de conocimiento sobre lo humano y lo no humano. Concebir el cuerpo como un escenario de expresiones simbólicas, de representaciones y valores, donde las formas pintadas sobre la piel con espinas de cardos y polvo de carbón vegetal son un complejo sistema de comunicación y una propuesta de ordenación del universo.
También fue la posibilidad de dialogar con Benjamín Jacanamijoy, artista textil Inga (Valle de Sibundoy, Putumayo), sobre la espiritualidad en el arte de tejer chumbe. Conocer a una comunidad donde predomina la socialización de conocimientos alrededor del fuego, la papa, la mazorca y la chicha. Escuchar a los taitas o a los mayores, quienes relatan lo que pasó en el día, cantan la propia historia y transmiten los consejos que guían las familias.
Un espacio para ver las múltiples posibilidades de escribir el país, para vernos desde la esencia y desde los diversos significados que le damos a lo que somos y hacemos. "Yo me voy nutrido, estas palabras son un alimento que me permiten fortalecerme. Ahora tengo que irme ya a rediseñar y fortalecer lo que estamos haciendo en nuestros pueblos. A cada uno le toca la tarea de hacerlo en el lugar que le corresponde. Mi tarea en este momento es "sembrar la palabra en el corazón", relató Jamioy.