​​ ​Construir relaciones de largo plazo y basadas en la confianza es un llamado de la ética. Un relacionamiento fundamentado en la cooperación, la excelencia y la interdependencia en el que confluyen tanto las elecciones de cada persona, como la de las organizaciones, gobiernos y demás actores sociales. Adela Cortina, experta en ética empresarial y Directora de la Fundación ÉTNOR, afirma que la ética: "es un valor supremo en nuestras sociedades, en el que todos estamos implicados". Es por esto que en un mundo globalizado, se hace necesario generar redes al servicio de las personas. Generar sinergias que no excluyan sino que, al contrario, reconozcan la dignidad y las capacidades humanas. Para Cortina, que las organizaciones integren la ética a sus principios y orientaciones estratégicas, permite: - Formar el carácter de las personas y las organizaciones. - Transitar del egoísmo a la cooperación inteligente. - Abaratar los costos para destinar recursos a otros enfoques, como la educación. Tres orientaciones que privilegian el bien común y la cooperación, y que además permiten el desarrollo del entorno empresarial: "Una empresa existe y se valida socialmente en la medida en que aporta al bienestar, a la creación de riqueza en un sentido amplio y al desarrollo clave de equidad". David Bojanini, presidente de Grupo SURA De igual forma, y teniendo en cuenta que las personas son quienes constituyen y hacen las organizaciones, son sus hábitos la base de las acciones éticas. Forjar un carácter de excelencia, en el que los valores son la esencia, permite que los líderes y miembros de la compañía decidan poner en el centro de sus decisiones al ser humano y el medio que lo rodea. Pasa de tener un enfoque personal a uno colectivo, donde "todo es interdependiente, y lo que se hace en un punto influye en otros", expresa Adela Cortina. Cuando en una compañía prevalece el bien común, está aportando a la sostenibilidad de su negocio y del contexto en el que está presente. En este punto prima la cooperación inteligente sobre el egoísmo. "La ética tiene que ver con la inteligencia, y es inteligente generar aliados y emprender un juego cooperativo", afirma la experta en ética empresarial. La inteligencia humana es colectiva, es por esto que las acciones éticas permiten construir sociedades justas y plurales, donde cada persona es tratada en igualdad y actúa en relación con otros. A lo largo de nuestra historia como Compañía, hemos buscado cimentar nuestra gestión en principios éticos y en un sistema de valores que orienten nuestra labor y la forma con nos relacionamos con nuestros grupos de interés. Hoy, en un mundo interconectado, debemos pasar del individualismo a la inteligencia colectiva, es decir, privilegiar la perspectiva de cooperación con toda la sociedad para lograr legitimidad social y, por ende, procesos sostenibles y un desarrollo que perdure en el tiempo.